Pude haberte soñado, un día acaso fui el alma y la carne de otro niño, fui distinto una vez, tuve una almohada y un lugar en la mesa, y una espera, y una blanca piedad a mi costado.
Todavía no crecían en torno las malezas del encierro, ni el búho todo sombra nos blandía su grito.
Cuánta espina y qué invierno tan severo. No nací todavía, soy el beso que se quiere sembrar, violín, gemido, desasido, disperso amor y ansioso.
Ya te elegí, prefiéreme, infortunio que nos torna sin signo a distinguirnos, todos iguales de dolor y solos, unos más tristes que otros, el tercero |
de la fila, prefiéreme vencidos los más viejos once años, no me dejes. Como en cuclillas, sembrado en ti, brotado,
quiero nacer, crecer, llegar a niño. Será verano, será mujer ternura, sol el nido, sol el brillo del aire y un regazo madre en cuerpo trigal.
Seré susurro del azúcar, adentro, en el jugoso corazón del racimo.
Madre mía posible; madre y mía.
Si me quieres contigo, si me llevas si me aprietas a ti, si me asimilas a tu voz, a tu piel a tu sonrisa, a tu manera de ser feliz, es cierto, será verano frutal, tú serás plena, yo seré por tu amor, desde ti, niño. |